El gobierno Bolivariano y la Libertad de prensa

“El fútbol es como una frazada corta. Si te cubrís la cabeza te destapás los pies.” Tim (*)
El gobierno de Venezuela decidió no renovar la licencia del grupo audiovisual Radio Televisión Caracas (RCTV) cuando se venza la misma, el 28 de mayo del corriente año. Esta medida, absolutamente legal, levantó críticas en todos los conglomerados periodísticos no solo nacionales sino también internacionales.
La cadena fue una de las impulsoras del frustrado golpe de Estado del año 2002, y desde esa emisora se denigra en forma permanente tanto al presidente Hugo Chávez Frías, como a su gobierno.
La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) catalogó la medida como violatoria de la libertad de expresión y de los derechos humanos. La misma entidad que jamás levantó su voz para denunciar los crímenes aberrantes cometidos por Videla, Pinochet, Stroessner, Somoza, Banzer y Bush, entre otros asesinos de renombre.
En ese mismo tenor se manifestó el Departamento de Estado Norteamericano. Pero el Imperialismo no tiene autoridad moral para dar cátedra ni de libertad de prensa (los periodistas están maniatados para denunciar los crímenes y abusos en Irak), y menos en Derechos Humanos (Guantánamo: les suena?)
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En la actualidad, Estados Unidos es uno de los países donde más se violan los derechos elementales, más se estupidiza al pueblo a través del cine y la televisión, más se deforma la realidad y la tan mentada “libertad de expresión” quedó reducida a cenizas por el “síndrome terrorista”.
Los holdings periodísticos están preocupados no por la “Libertad de Prensa”, sino por la “Libertad de Empresa”. La libertad que tiene la burguesía para disponer de recursos y ser formadores de opinión “independiente”.
Pero volvamos a Venezuela. El gobierno entregará la señal a cooperativas periodísticas y movimientos sociales, que deberán cumplir con el rol esencial de la comunicación: informar al pueblo.
Y aquí quisiera detenerme: hay una confusión conceptual en nuestros países según la cual los medios estatales no son del “Estado” sino del “gobierno”. Por lo tanto únicamente se utilizan para acompañar las campañas proselitistas de los gobernantes de turno, como difusores y defensores de su gestión. .
Los medios estatales deben servir no solo para divulgar las obras públicas de gobierno, sino para que el pueblo se informe de la situación real de la economía, de la salud, de los problemas ambientales, de los avances científicos y porqué no, como entretenimiento y esparcimiento. Además debe tener un espacio muy importante el cine nacional, ya que muchas personas no tienen ni el tiempo ni el dinero para concurrir a una sala cinematográfica. Lo mismo que el teatro, expresión por excelencia del arte popular.
Y para que esto se lleve a cabo con lucidez y sin demagogia es necesario que no quede todo en manos de una sola persona, un “comisario político”, como en el pasado sucedía en el otrora llamado socialismo real (hoy todos países capitalistas), porque nadie está en condiciones, por si solo de decidir qué se proyecta y que no. Desde ya que toda la realidad no se puede poner en el aire, porque hay razones de Estado reales, sobre todo teniendo un enemigo tan poderoso que no va a dejar tranquilo a ningún pueblo que quiera forjar su camino. Pero hay que evitar caer en la censura “ideologizada”. Porque ésta solo embrutece, además de poner de manifiesto un profundo miedo al debate sincero de ideas y a la cultura popular.
Por supuesto que los enemigos del proceso revolucionario van a estar el acecho, para intentar colocar en pantalla solamente los errores que se llevan a cabo, y todas las miserias y mezquindades, con el único fin de socavar la confianza en la revolución.
De ahí que hay que buscar el equilibrio entre la información y la censura. Sin caer en “libertades absolutas e irreales” ni en “silencio de radio”. Cubrirse un poco la cabeza sin destaparse los pies…
Por eso creemos que la dirección colegiada que va a darle la Revolución Bolivariana a la nueva emisora, es el camino más acertado.
(*) Tim, ex técnico brasileño de fútbol













